Es una experiencia muy completa: das de comer a los renos y puedes acariciarlos e interactuar con ellos; das también un pequeño paseo en trineo, comes la comida tradicional y te dan una bonita explicación sobre la vida Sami.
Los monitores fueron muy amables. El viaje en autobús fue muy cómodo y la experiencia increíble. El manejo de los trineos fue sencillo gracias a las instrucciones que nos dieron, y después de eso, nos ofrecieron comida y bebida calientes. También pudimos estar un rato acariciando a todos los perros y conociendo a la nueva camada de cachorros.
Muy lindo disfrutar de la experiencia de ser conducido por un trío de vigoroso perritos, el circuito está muy bien diseñado, para que no sea difícil de llevar el trineo. Impresionante estar a tan bajas temperaturas (-22)
Te facilitan ropa, botas, casco y balaclavas para hacer la actividad y que no pases frío. Aunque estaba muy nublado y nevaba, disfrutamos mucho de la actividad. A medio camino se hace una parada para descansar y tomar unas fotos y se intercambian los conductores .
Al terminar la actividad te llevan a una cabañita con una chimenea y puedes degustar guiso de reno (también tenían opción vegetariana/vegana e incluso sin gluten, lo que es de agradecer), café, té y zumo caliente de cloudberry.
Es maravillo. Los husky lo mejor sin duda. La cabaña es una pasada, sin duda merece vivir la experiencia. No tuvimos suerte con las auroras, pero fue todo increíbles.
Es una experiencia muy completa: das de comer a los renos y puedes acariciarlos e interactuar con ellos; das también un pequeño paseo en trineo, comes la comida tradicional y te dan una bonita explicación sobre la vida Sami.
Los monitores fueron muy amables. El viaje en autobús fue muy cómodo y la experiencia increíble. El manejo de los trineos fue sencillo gracias a las instrucciones que nos dieron, y después de eso, nos ofrecieron comida y bebida calientes. También pudimos estar un rato acariciando a todos los perros y conociendo a la nueva camada de cachorros.
Muy lindo disfrutar de la experiencia de ser conducido por un trío de vigoroso perritos, el circuito está muy bien diseñado, para que no sea difícil de llevar el trineo. Impresionante estar a tan bajas temperaturas (-22)
Te facilitan ropa, botas, casco y balaclavas para hacer la actividad y que no pases frío. Aunque estaba muy nublado y nevaba, disfrutamos mucho de la actividad. A medio camino se hace una parada para descansar y tomar unas fotos y se intercambian los conductores .
Al terminar la actividad te llevan a una cabañita con una chimenea y puedes degustar guiso de reno (también tenían opción vegetariana/vegana e incluso sin gluten, lo que es de agradecer), café, té y zumo caliente de cloudberry.
Es maravillo. Los husky lo mejor sin duda. La cabaña es una pasada, sin duda merece vivir la experiencia. No tuvimos suerte con las auroras, pero fue todo increíbles.